La acción yóguica se compone de tres elementos: La disciplina (Tapas), el estudio de uno mismo (Svadhyaya) y la orientación de la mente hacia el ideal de pura consciencia.

Este camino (la vida) para llegar a la realización, solamente lo podemos hacer nosotros mismos. Nadie puede hacerlo por nosotros.

El objetivo es llegar al estado de Samadhi. La pura consciencia es nuestro destino.

El Bhagavad Guita en el capítulo VI “El yoga de la meditación” nos dice: “Cuando un hombre no está atado ni a los objetos de los sentidos ni a las acciones y se desprende de todo propósito egoísta, entonces se dice que ha escalado las alturas del Yoga”.

El Yoga es uno de los diferentes caminos que conducen hacia un estado de unidad con el Absoluto. Recordemos que Yoga es una palabra sánscrita que significa “unión”.

Para llegar al conocimiento del alma, según Patáñjali, existen ocho grados:
  1. 1. Yama: mandamientos de moral universal
  2. 2. Niyama: auto purificación por la disciplina
  3. 3. Asana: posturas
  4. 4. Pranayama: control de la respiración
  5. 5. Pratyahara: recogimiento
  6. 6. Dharana: concentración
  7. 7. Dhyana: meditación
  8. 8. Samadhi: pura consciencia
A lo largo de nuestra clase de yoga vamos practicando diferentes asanas. Recordemos que las asanas son posturas que ayudan al desarrollo y ligereza de los miembros y proporcionan equilibrio mental.

Durante la práctica de diferentes asanas, somos conscientes de nuestra respiración. Esta nos ayudará a adquirir un estado de recogimiento (Pratyahara) y de concentración (Dharana).

Durante la clase de yoga vamos conociendo, para su práctica, el Yama y el Niyama. Por ejemplo practicamos Ahimsa, que es un principio del Yama, que significa la No Violencia. Esta práctica, como vemos en clase, empieza por uno mismo.